¡No habrá celibato opcional! El Papa León XIV Cierra el Debate con Fuego y Fe
En solo dos discursos, el nuevo Pontífice desbarató cualquier intento de abrir el celibato a la elección personal. Lo llama un "don indispensable" y lo equipara a la prudencia, la pobreza y la castidad del corazón. La Iglesia no se mueve.
"El sentido de nuestro celibato y la energía del servicio eclesial al que dedicamos nuestra vida; nos sostiene en los momentos de prueba y nos permite renovar cada día el 'sí' pronunciado al inicio de la vocación." (León XIV - Extracto del discurso en el Encuentro Internacional de Sacerdotes Felices)
Sus palabras cayeron como una espada sobre quienes esperaban un giro, una flexibilización, una adaptación al "mundo moderno". Pero León XIV, en cambio, dio un paso al frente y revistió al celibato de un carácter sagrado que trasciende toda regla disciplinaria. Afirmó que debe ser "reconocido, protegido y educado" como un carisma que sostiene el corazón del sacerdocio.
AMOR ABSOLUTO A DIOS
La comparación con el beato Juan Pablo I y san Agustín sirvió para poner al celibato en el centro de una espiritualidad profunda: una entrega total que implica un salto de fe. Como la continencia que se le apareció a Agustín en su jardín, León XIV la presenta como una respuesta de amor radical a un llamado eterno.
No habrá celibato opcional. Esa frase no la dijo directamente, pero la implicó de principio a fin. Y, como antes Francisco, quien declaró que "nunca autorizaré el celibato opcional", León XIV cierra filas y subraya que el camino del sacerdote es una "vida de amistad con Cristo" que exige totalidad, exclusividad, y una castidad visible, tanto en la conducta como en el corazón.
"El celibato es un carisma que debe reconocerse, custodiarse y educarse." (León XIV - discurso a seminaristas y sacerdotes)
Su definición más fuerte tal vez fue esta: "El obispo también vive esa otra forma de pobreza que es el celibato y la virginidad por el Reino de los Cielos". Para el Obispo de Roma el celibato no es obstáculo ni peso, sino signo y profecía. En una época donde el testimonio sacerdotal se pone a prueba, el Pontífice reafirma que es precisamente esa entrega la que sostiene a la Iglesia casta y pura, como su Cabeza.
Fuente: https://www.canalvida.net/
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