martes, 1 de julio de 2025

Acto en homenaje a Juan Domingo Perón en La Plata


Parroquia San Francisco de Asís - La Plata


Este lunes 1° de julio, en conmemoración del 51° aniversario del fallecimiento de Juan Domingo Perón, se realizó un acto homenaje en la Parroquia San Francisco de Asís, ubicada en las calles 12 y 68 de la ciudad de La Plata.

Del encuentro participaron militantes, dirigentes y vecinos que se acercaron para recordar al tres veces presidente de la Nación y fundador del Movimiento Justicialista. Durante la jornada, se destacó el llamado a la unidad del peronismo, con énfasis en el diálogo, la superación de egoísmos y la búsqueda del bien común.

“En esta fecha tan significativa para el Peronismo, reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando por la unidad, desde el diálogo, sin egoísmo y con grandeza, con el principal objetivo de mejorar la vida de las y los argentinos”, expresaron desde la organización del evento.

El homenaje se inscribió dentro de las múltiples actividades que se realizaron en distintos puntos del país para recordar la figura de Perón, cuyo legado político sigue siendo objeto de memoria, debate y reivindicación.

La fiesta de la Preciosísima Sangre

 



La fiesta de la Preciosísima Sangre: liturgia bíblica, mística y viva

El 1 de julio, en el calendario tradicional de la Iglesia, se celebra una de las fiestas más ricas y conmovedoras del año litúrgico: la fiesta de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Esta celebración, instituida formalmente por el beato Pío IX en 1849 y enriquecida por San Pío X, es un ejemplo luminoso de cómo el antiguo rito romano entreteje las Escrituras, la oración y el misterio de la Redención en una unidad profundamente contemplativa.

Cada parte de la Misa tradicional de este día —desde el introito tomado del Apocalipsis, hasta la colecta, el ofertorio y la comunión— está saturada de referencias bíblicas. Pero más que simples citas, estos textos son oraciones dirigidas a Dios, que transforman la liturgia en una verdadera lectio divina vivida, en la cual la Iglesia reza la Escritura en íntima unión con su Esposo crucificado.

Esta riqueza fue prácticamente eliminada en la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II. Si bien se introdujo un nuevo leccionario más amplio, con múltiples lecturas dominicales, también se suprimieron silenciosamente muchos textos antiguos llenos de misticismo, y se rompió el tejido simbólico y repetitivo que formaba el alma del año litúrgico tradicional.

El resultado fue una liturgia menos contemplativa, más didáctica, y muchas veces desconectada del modo en que la Iglesia siempre ha rezado: rezando la Biblia, no simplemente leyéndola. La repetición anual de los Propios no era una limitación, sino una pedagogía del Espíritu, que hacía germinar en las almas la memoria viva del misterio cristiano.

Hoy, más que nunca, urge redescubrir esta riqueza. Que la Sangre Preciosísima de Cristo, derramada por amor en el Calvario, nos conceda volver a una liturgia verdaderamente católica: bíblica, mística, orante.

“Redemísti nos, Dómine, in sánguine tuo, ex omni tribu, et lingua, et pópulo, et natióne: et fecísti nos Deo nostro regnum.”

“Nos redimiste, Señor, con tu Sangre, de toda tribu, lengua, pueblo y nación; y nos hiciste para nuestro Dios un reino.” (Apoc. 5, 9-10)

Revelaciones del Vaticano desmienten la base de Traditionis Custodes

 



Un documento oficial confirma que la mayoría de los obispos valoraban positivamente Summorum Pontificum, pese a lo afirmado por el Papa Francisco

El 1º de julio de 2025, la reconocida periodista Diane Montagna publicó en su Substack un informe de alto impacto titulado

"EXCLUSIVE: Official Vatican Report Exposes Major Cracks in Foundation of Traditionis Custodes" (traducción: “Exclusiva: informe oficial del Vaticano expone graves fisuras en los fundamentos de Traditionis Custodes”). 

El documento ha comenzado a circular ampliamente en las redes, especialmente tras ser difundido por el influyente Miguel Ángel Soto Blanco, conocido referente del tradicionalismo católico en Facebook.

La publicación de Montagna, basada en documentos internos de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), revela que el argumento central del motu proprio Traditionis Custodes —promulgado por el Papa Francisco en julio de 2021 para restringir la Misa tradicional en latín— carecía de sustento en la consulta real realizada a los obispos del mundo.

Lo que dice el informe

Según la evaluación general incluida en el informe oficial de la CDF, la mayoría de los obispos que respondieron al cuestionario de 2020 expresaron satisfacción con Summorum Pontificum, el motu proprio de Benedicto XVI que liberalizó la celebración del rito romano tradicional. Lejos de considerar un problema su vigencia, los obispos advirtieron que modificarlo o suprimirlo causaría más daño que beneficio.

Entre los frutos positivos mencionados se destacan:

  • El aumento de vocaciones en comunidades ligadas al rito tradicional.

  • La atracción de jóvenes y conversos hacia la fe católica a través de la Misa antigua.

  • La restauración de una paz litúrgica en muchas diócesis.

  • La valoración del rito como un tesoro litúrgico y espiritual de la Iglesia.

En cambio, el informe señala que las tensiones y dificultades surgieron principalmente en diócesis donde algunos obispos actuaron con prejuicio, desconocimiento o resistencia ideológica, no por culpa de los fieles adherentes al vetus ordo.

Un golpe a la narrativa oficial

Este documento contradice directamente la justificación expresada por el Papa Francisco, quien alegó que las respuestas episcopales lo habían “obligado” a intervenir. Lo que ahora se hace público es que el informe de la CDF fue ignorado o distorsionado, y que Traditionis Custodes respondió más a una interpretación sesgada o a presiones internas, que a un verdadero consenso pastoral.

Además, el informe advertía que suprimir Summorum Pontificum podría provocar deserciones hacia grupos cismáticos, aumentar la desconfianza hacia Roma, y revivir las guerras litúrgicas que se habían apaciguado gracias a la generosidad de Benedicto XVI.

La voz de los laicos tradicionales

El impacto de esta revelación ha sido amplificado por figuras como Miguel Ángel Soto Blanco, uno de los laicos más seguidos en el ámbito hispano del tradicionalismo católico. Al compartir el artículo de Montagna en su perfil de Facebook, Soto Blanco puso de manifiesto el contraste entre la realidad pastoral y las decisiones autoritarias impuestas desde el Vaticano, dando voz a miles de fieles que hoy sufren la marginación de la liturgia que amaron y que les devolvió la fe.

La pregunta que muchos se hacen es: ¿cómo puede sostenerse moralmente una política que se basa en premisas desmentidas por el propio organismo consultado? Y aún más grave: ¿qué futuro tiene la paz eclesial si se sigue ignorando —o reprimiendo— a una parte viva, joven y fiel del Pueblo de Dios?

Un llamado a la verdad y a la justicia

Esta revelación debería mover a la reflexión a quienes buscan sinceramente la unidad de la Iglesia. No puede haber reconciliación si se niega el pasado, si se calumnia a los fieles tradicionales, o si se impone la uniformidad litúrgica como si fuera un dogma.

Como dijo Benedicto XVI: "Lo que fue sagrado para las generaciones anteriores, sigue siendo sagrado y grande también para nosotros." Y como recordaba el informe ahora revelado: “Dejemos al pueblo elegir libremente.”

El camino hacia una auténtica paz eclesial pasa por reconocer los frutos espirituales del rito tradicional y por dar espacio, sin restricciones arbitrarias, a quienes desean vivir su fe en continuidad con la Tradición perenne de la Iglesia.