viernes, 30 de mayo de 2025

Un nuevo azote para la Tradición Católica en el Litoral: Raúl Martín, arzobispo de Paraná

 



El pasado 28 de mayo de 2025, el papa León XIV designó a monseñor Raúl Martín como nuevo arzobispo metropolitano de Paraná, aceptando la renuncia de monseñor Juan Alberto Puiggari. Lejos de representar una esperanza de renovación enraizada en la fe de siempre, este nombramiento se ha recibido entre los fieles tradicionalistas con profunda preocupación y tristeza.

Monseñor Martín, hasta ahora obispo de Santa Rosa, ha demostrado de manera reiterada una actitud hostil hacia toda expresión del sensus fidei que brota de la liturgia tradicional y de la piedad heredada de siglos. Son numerosos los testimonios que documentan su accionar pastoral: niños a quienes se les negó la Primera Comunión por arrodillarse con reverencia; fieles reprendidos por responder en latín; prohibiciones absurdas como la de cantar el “Pange lingua” o cualquier himno en la lengua sagrada de la Iglesia; incluso jóvenes monaguillos reprendidos por manifestar gestos de piedad tan básicos como el ponerse de rodillas durante la consagración.

A este escenario se suman casos escandalosos como el de sacerdotes piadosos y celosos de la Tradición, apartados sin miramientos por el solo hecho de mantenerse fieles a las formas tradicionales del rito romano, como si estas fueran una enfermedad que erradicar, y no un tesoro que custodiar. Tal actitud revela no solo una incomprensión teológica profunda, sino una voluntad deliberada de desarraigar lo que aún subsiste del catolicismo íntegro en nuestras diócesis.

Esta tendencia no es nueva ni aislada. Desde el Concilio Vaticano II, hemos sido testigos de un lento pero sistemático arrinconamiento de la Tradición bajo el pretexto de una “pastoral renovada” que, en los hechos, ha desembocado en una liturgia empobrecida, en una catequesis débil y en una crisis vocacional sin precedentes. El nombramiento de obispos que persiguen a quienes aún conservan la fe de nuestros padres es una tragedia para la Iglesia militante en Argentina.

Que los fieles católicos de Paraná se preparen con firmeza espiritual. Que no cedan ante la presión de las imposiciones modernistas. Y que nunca olviden que la Tradición no muere, porque es el soplo mismo del Espíritu Santo que vive en la Iglesia de Cristo: "Quod semper, quod ubique, quod ab omnibus".

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