Según refiere el sitio Infovaticana, el Cardenal Rossi, arzobispo de Córdoba, Argentina, ha dado detalles del cónclave. Tal vez inspirado en el tradicional humor cordobés, refirió sus experiencias de un modo singular.
Su primer recuerdo fue la falta de entretenimiento: “Te escaneaban todo, te sacaban el telefonito, la computadora… te quedabas mirando al techo sin saber qué hacer. No te queda otra que rezar o dormir”. Se ve que no podía revisar los estados de Instagram de sus seguidores. Sólo rezar (al menos) y dormir. ¡Tanto encierro por un trámite! Se ve que no hace retiros espirituales desde hace algún tiempo.
El nombre del nuevo papa. “Le preguntaron cómo se iba a llamar y dijo ‘Leo’. Nos miramos todos, como diciendo: ¿qué hacemos con este nombre?” Al eminente prelado no le gusta el nombre León. Está en su derecho. ¿Por qué no habría de manifestarlo públicamente?
Naturalmente, no todos los cardenales estuvieron contentos con la elección, algo evidente pero tal vez inadecuado de mencionar en público conforme a los modos de la curia romana. Ya estamos hartos de tanta formalidad.
Aunque hay que reconocer su mayor logro humorístico. El descontento se notaba en algunos que tenían “… cara de indio al que le robaron la chicha”.
No faltó la referencia patrística con una cita atribuida por él a San Agustín (en realidad es de San Ambrosio de Milán) diciendo: “La Iglesia es santa y prostituta a la vez”. “Casta meretrix” es la expresión usada por este padre de la Iglesia quien bajo la forma de oxímoron define el poder de la Iglesia de santificar a los pecadores. No acertó ni en el sentido ni en el autor, pero estuvo cerca.
Muchos católicos sienten que su clero es modernista, progre, ideológico, herético, etc. Parece que el problema es más básico: es cutre e ignorante. Lo demás es la añadidura. O tal vez a la inversa, porque el orden de los factores…
Marcelo González

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