lunes, 30 de junio de 2025

Monseñor Héctor Aguer: Menores asesinos

 



Hace ya tiempo, publiqué un artículo titulado "Pibes chorros"· Allí expresaba una inquietud social reflejada en los medios de comunicación. Como causa, yo sentenciaba: "no hay familia, no hay escuela, no hay Iglesia". Es decir: de una familia normal -baste este adjetivo- no procede un chico dispuesto a apoderarse de la propiedad ajena. Además, la experiencia indica que, en general, carecían de una escolaridad completa en el orden primario, y les faltaba una buena catequesis y la cercanía de una comunidad cristiana. Lo que se echaba de menos en esos casos era el sentido de la justicia y el valor y la legitimidad de la propiedad privada.

Actualmente, el asombro y aun la indignación y la pena, también expresadas en "los medios". Ahora el diario -que también se lee en internet-, la televisión y "las redes" manifiestan los casos de menores que matan y mueren con una inconsciencia innegable; diríamos casi con una especie de ingenuidad. Son chicos de hasta catorce o quince años. Por eso algunos proponen bajar la edad de imputabilidad a los doce. ¿Habrá que multiplicar cárceles infantiles?

Lo que se halla en crisis en el mundo de hoy es el sentido de la vida. Las guerras siempre han hecho percibir dolorosamente ese sentido; las dos grandes guerras del siglo XX han dejado huellas tremendas. El sentido de la vida lo posee el niño sin necesidad de reflexionar, como una especie de instinto de la naturaleza. Después, la educación ilustra el valor de la vida humana, y su sentido es asumido como una realidad social. Algunas profesiones lo ejercitan como algo insoslayable, lo profesan como aquello que las identifica; así ocurre, por ejemplo, con los médicos y los policías. Es interesante señalar que los menores asesinos se ensañan precisamente con los policías; el odio que conduce al crimen tiene como telón de fondo la desconfianza de la sociedad con la actuación y la función policial.

La fe y la cultura cristiana presentan a la vida humana como un don del Dios Creador, que ha hecho al hombre a imagen suya. En el caso de los menores que matan, la falta del sentido de la vida, la propia y la ajena, muestra el oscurecimiento de la fe, aunque estén bautizados e incluso hayan hecho la Primera (¿única?) Comunión. La vida es una realidad amplísima, que abarca, también, al reino vegetal y al animal y es fuente de belleza. Puede hablarse, entonces, del misterio de la vida. Solo las piedras no tienen vida. La gracia santificante, don del Espíritu Santo, que tiene su origen en Cristo Resucitado, es una participación de la vida divina, y un anticipo de la vida eterna. "Para mí, la vida es Cristo" (Flp 1, 21), escribió el Apóstol San Pablo.

La predicación de Cristo Resucitado, y la exposición del misterio de la vida, sintetizada en el signo de la Cruz, harán disminuir y hasta casi desaparecer el caso lamentable de los menores asesinos..

Diré, por último, que existe un problema político: en la familia debe aprenderse el sentido de la vida. El gobierno debe favorecer, espiritual y materialmente, a la familia; que en Argentina se está extinguiendo, con el desplome dramático de la natalidad, y las leyes disolventes de las últimas cuatro décadas. Según la Doctrina Social de la Iglesia, la familia es "el santuario de la vida".


+ Héctor Aguer

Arzobispo Emérito de La Plata.

Buenos Aires, lunes 30 de junio de 2025.

Primeros Mártires Romanos. -


domingo, 29 de junio de 2025

El Papa impuso el palio a dos arzobispos argentinos

 



¿Será este el momento de abrir el corazón a la Tradición?

En la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Papa León XIV impuso el palio a varios nuevos arzobispos metropolitanos, entre ellos Monseñor Martín y Monseñor Carrara. Este gesto, cargado de simbolismo, es más que una simple ceremonia: es una expresión de comunión con la Sede de Pedro, pero también un llamado a la fidelidad a lo que esa Sede ha custodiado durante siglos —la Tradición católica.

La imposición del palio tiene una rica historia. Desde tiempos antiguos, simboliza la participación del arzobispo en la misión pastoral del Romano Pontífice. No es sólo un signo de autoridad, sino también de unidad y obediencia a la fe que no cambia.

Esperamos, con profundo deseo y espíritu filial, que este signo visible de comunión con el Papa lleve a Monseñor Martín a reflexionar sinceramente sobre el valor y la urgencia de restaurar las sagradas tradiciones litúrgicas de la Iglesia. La exclusión de la Misa Tradicional en la arquidiócesis de Paraná no sólo hiere a los fieles que desean vivir su fe según el usus antiquior, sino que contradice el mismo espíritu de continuidad que la Iglesia siempre ha procurado conservar.

Y al mismo tiempo, pedimos que en la arquidiócesis de La Plata, bajo el cuidado de Monseñor Carrara, se mantenga con libertad y paz la celebración de la Santa Misa Tradicional, para bien de las almas que allí se nutren de los tesoros litúrgicos de la Iglesia.

El Papa León XIV ha dado claras señales de querer reconciliar a la Iglesia con su herencia litúrgica. No se trata de nostalgia, sino de fidelidad. No es rebeldía, sino amor a lo que la Iglesia ha venerado siempre. Por eso, quienes seguimos con esperanza esta restauración no hacemos más que secundar la voluntad del Santo Padre.

Pedimos, pues, humildemente pero con firmeza, que la Misa Tradicional vuelva a celebrarse en Paraná sin obstáculos ni sospechas, y que en La Plata se siga celebrando con libertad y seguridad. Que los fieles puedan vivir su fe sin ser tratados como extraños por amar lo que la Iglesia ha santificado durante siglos. Que se abran las puertas a la Tradición, no para dividir, sino para edificar la unidad en la verdad.


La Séptima Vela ha vuelto

 



La Séptima Vela ha vuelto: signo de restauración litúrgica en la Misa de los Santos Pedro y Pablo

En la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Papa León XIV celebró la Santa Misa en la Basílica Vaticana, donde impuso el palio a los nuevos arzobispos metropolitanos. La celebración fue rica en simbolismo tanto litúrgico como doctrinal.

Uno de los detalles más notables fue la reaparición de la séptima vela sobre el altar, signo reservado a las Misas papales. Según el Ceremonial de los Obispos, esta vela expresa la plenitud del sacerdocio en la persona del Sumo Pontífice y subraya la centralidad de Cristo en la liturgia. No es un simple ornamento, sino una afirmación visual de la dignidad pontificia y del carácter sagrado del Sacrificio eucarístico.

Un signo con historia

El uso de siete velas sobre el altar cuando el Papa celebra la Misa proviene de la tradición litúrgica romana de la Edad Media. Se consolidó con claridad en el Ordo Romanus y más tarde fue normado por el Caeremoniale Episcoporum. El número siete no es casual: recuerda la perfección y plenitud bíblica (cf. Apoc. 1,12: "Siete candelabros de oro"), y simboliza que en el Papa resplandece la plenitud del poder sacerdotal. Las seis velas habituales representan la dignidad episcopal; la séptima, al colocarse en el centro, marca la supremacía del Romano Pontífice como Vicarius Christi.

El Papa invitó a contemplar la “fecunda armonía en la diversidad” entre Pedro y Pablo, tan distintos en carisma y temperamento, pero profundamente unidos en la fe y en el martirio. Desde esa perspectiva, alentó a abrirse al diálogo y a nuevas formas de evangelización, sin renunciar a la tradición, sino profundizándola.

Un detalle curioso: en medio de tantos signos tradicionales restaurados, faltó el crucifijo sobre el altar, elemento central en la liturgia romana. Esta cruz no es opcional: recuerda visiblemente que la Misa es el renovado Sacrificio del Calvario. Se espera que también este signo esencial sea recuperado en futuras celebraciones, conforme al espíritu de esta restauración.

En definitiva, la solemnidad de hoy no sólo fue una celebración litúrgica, sino un mensaje silencioso pero elocuente: la Tradición está viva y, bajo León XIV, vuelve a brillar con luz propia en el corazón mismo de la Iglesia.


sábado, 28 de junio de 2025

El Clerimán: ¿Vestimenta Católica o Concesión Protestante?

 




El Clerimán: Una Renuncia al Testimonio Público del Sacerdocio

En los últimos decenios, se ha vuelto común ver a muchos sacerdotes católicos vistiendo lo que se conoce como clerimán, un atuendo consistente en camisa de cuello romano, generalmente acompañado de saco o traje civil. Si bien este hábito puede parecer práctico o moderno, su origen y significado plantean serias objeciones desde la perspectiva de la tradición católica.

El clerimán proviene del ámbito protestante anglosajón del siglo XIX, especialmente entre los anglicanos y presbiterianos. Estas confesiones, al carecer de una noción sacramental y ontológica del sacerdocio, buscaron un atuendo que permitiera distinguir al “ministro” sin marcar una separación radical con el mundo. La adopción posterior de este atuendo en ambientes católicos —sobre todo después del Concilio Vaticano II— supuso, de hecho, un abandono progresivo de la sotana, la vestimenta propia del clero secular desde hace siglos.

La sotana no es una simple costumbre externa. Es símbolo de consagración, de disponibilidad total al altar, de desapego del mundo. Su color negro recuerda la muerte al mundo y la vida escondida con Cristo en Dios (cf. Col 3,3). Al contrario, el clerimán refleja una mentalidad que busca integrarse con el mundo moderno, pasando inadvertido, casi pidiendo disculpas por ser sacerdote.

Este cambio de atuendo no es neutro. Expresa un cambio de mentalidad: del sacerdote como homo Dei (hombre de Dios), claramente visible y separado del mundo, al “agente pastoral” que se diluye en la sociedad contemporánea. San Pío X, San Juan María Vianney y tantos santos sacerdotes jamás habrían cambiado su sotana por un traje con cuello blanco.

El uso del clerimán es, en definitiva, una concesión a la mentalidad secularista que rechaza los signos visibles del orden sobrenatural. Por ello, urge volver a la sotana, no por nostalgia, sino por fidelidad al testimonio público de la fe y a la naturaleza sagrada del sacerdocio católico. Como decía San Pablo: “Praedica verbum, insta opportune importune” —“Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo” (2 Tim 4,2)—, y también con el testimonio visible de la vestimenta.

Papa León XIV: ¡No habrá celibato opcional!

 

León XIV reafirma desde Roma el celibato sacerdotal como "virtud indispensable" 
y descarta cambios, en una jornada clave del Año Santo del Clero.


¡No habrá celibato opcional! El Papa León XIV Cierra el Debate con Fuego y Fe

En solo dos discursos, el nuevo Pontífice desbarató cualquier intento de abrir el celibato a la elección personal. Lo llama un "don indispensable" y lo equipara a la prudencia, la pobreza y la castidad del corazón. La Iglesia no se mueve.

El rugido de León XIV retumbó en los muros vaticanos y en los corazones de miles de sacerdotes y fieles de todo el mundo. En tan solo una semana, el Papa alzó la voz dos veces para poner fin a uno de los debates más tensos y persistentes de la Iglesia: el del celibato opcional. “La perfecta continencia en el celibato es una virtud indispensable”, disparó, con la fuerza de quien no está dispuesto a ceder ni un paso.

CARISMA QUE SOSTIENE AL SACERDOTE
Primero fueron los seminaristas. Luego, obispos y cardenales de 38 países. A todos les habló con el mismo fuego. El Santo Padre, que como cardenal Robert Prevost ya era conocido por su firmeza doctrinal, no tardó en confirmar que el pontificado que inicia no tendrá concesiones en temas clave. Y el celibato no es solo un compromiso exterior: es pobreza, es castidad del corazón, es imitación de Cristo.

"El sentido de nuestro celibato y la energía del servicio eclesial al que dedicamos nuestra vida; nos sostiene en los momentos de prueba y nos permite renovar cada día el 'sí' pronunciado al inicio de la vocación." (León XIV - Extracto del discurso en el Encuentro Internacional de Sacerdotes Felices)

 Sus palabras cayeron como una espada sobre quienes esperaban un giro, una flexibilización, una adaptación al "mundo moderno". Pero León XIV, en cambio, dio un paso al frente y revistió al celibato de un carácter sagrado que trasciende toda regla disciplinaria. Afirmó que debe ser "reconocido, protegido y educado" como un carisma que sostiene el corazón del sacerdocio.

AMOR ABSOLUTO A DIOS
La comparación con el beato Juan Pablo I y san Agustín sirvió para poner al celibato en el centro de una espiritualidad profunda: una entrega total que implica un salto de fe. Como la continencia que se le apareció a Agustín en su jardín, León XIV la presenta como una respuesta de amor radical a un llamado eterno.

No habrá celibato opcional. Esa frase no la dijo directamente, pero la implicó de principio a fin. Y, como antes Francisco, quien declaró que "nunca autorizaré el celibato opcional", León XIV cierra filas y subraya que el camino del sacerdote es una "vida de amistad con Cristo" que exige totalidad, exclusividad, y una castidad visible, tanto en la conducta como en el corazón.

"El celibato es un carisma que debe reconocerse, custodiarse y educarse."  (León XIV - discurso a seminaristas y sacerdotes)

 Su definición más fuerte tal vez fue esta: "El obispo también vive esa otra forma de pobreza que es el celibato y la virginidad por el Reino de los Cielos". Para el Obispo de Roma el celibato no es obstáculo ni peso, sino signo y profecía. En una época donde el testimonio sacerdotal se pone a prueba, el Pontífice reafirma que es precisamente esa entrega la que sostiene a la Iglesia casta y pura, como su Cabeza.

Fuente: https://www.canalvida.net/

Misa Tradicional: permiso prorrogado en San Angelo




El 28 de mayo de 2025, el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (DCDDS) otorgó una extensión de dos años para la celebración de la Misa Tradicional en latín en una parroquia de la diócesis de San Angelo, Texas. El padre Ryan Rojo, director vocacional, expresó recientemente su agradecimiento al Papa León y al Dicasterio, esperando continuar guiando a los fieles «al cielo con amor y cuidado».

Si bien esta autorización se presenta como un acto de benevolencia, es evidente que constituye una forma indirecta de dejar de lado Traditionis custodes (TC). Este motu proprio, considerado por muchos como ultra vires (más allá de la autoridad) y contrario a la tradición litúrgica, ha generado restricciones que ahora parecen ser soslayadas mediante permisos prolongados o tácitas continuidades en la celebración del rito tridentino.

Cabe recordar que la Misa Tradicional, según la doctrina católica, no requiere permiso alguno para su celebración lícita. Sin embargo, para el clero diocesano que busca prudencia y evitar tensiones, solicitar tales permisos puede ser el camino “oficial” mientras persistan las disposiciones restrictivas.

Por otro lado, las parroquias que celebran la Misa Tradicional y nunca recibieron una fecha límite para sus celebraciones deben continuar su ministerio sin alteraciones, reafirmando la legitimidad y continuidad de la misa romana tradicional.

Ecclesia semper vetus, semper nova: la Iglesia conserva su tesoro inmutable que no puede ser restringido por medidas humanas pasajeras.

¿Y en Argentina, para cuándo el “pin parental”?

 



Recientemente, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó que los padres tienen derecho a vetar la participación de sus hijos en actividades escolares que incluyan contenidos relacionados con la ideología LGBT, amparándose en la libertad religiosa. Este fallo histórico reafirma el derecho de la familia como primera educadora y protege la autoridad parental frente a imposiciones estatales que contradigan sus convicciones.

Mientras en EE. UU. se avanza en la defensa del “pin parental”, en Argentina la cuestión permanece aún sin una regulación clara. Sin embargo, diversas organizaciones provida y familiares católicos han comenzado a reclamar con fuerza la implementación de un mecanismo similar que permita a los padres ejercer un control efectivo sobre los contenidos que se imparten en las escuelas, especialmente en temas sensibles como la educación sexual, la ideología de género y otros tópicos que desafían la moral cristiana.

Grupos como Con Mis Hijos No Te Metas y la red Grávida vienen promoviendo la participación activa de las familias en la educación, denunciando el avance de contenidos ideológicos que vulneran el derecho natural y constitucional de los padres a educar a sus hijos conforme a sus creencias. A pesar de la resistencia de sectores estatales y algunos partidos políticos, la exigencia crece y cada vez más familias se preguntan: ¿por qué Argentina no garantiza este derecho fundamental?

La situación actual evidencia una carencia legal que expone a los niños a una educación que muchas veces se aleja del magisterio de la Iglesia y de la sana doctrina. La doctrina católica insiste en que “Primun docet familia” —la familia enseña primero— y que el Estado debe respetar la subsidiariedad, no suplantar a los padres en la formación moral y espiritual de sus hijos (Catecismo de la Iglesia, 2229).

Es urgente que en Argentina se abra el debate público y legislativo para proteger a las familias, asegurando la libertad de educación, el derecho a la objeción de conciencia y la participación efectiva de los padres en las decisiones escolares. El “pin parental” no es una mera herramienta política, sino un escudo para preservar la autoridad familiar, la fe y la integridad moral frente a las presiones ideológicas.

Mientras en el mundo se reconocen estos derechos, en Argentina la pregunta sigue en el aire: ¿cuándo se implementará una ley que garantice a los padres la posibilidad real de decidir sobre la educación de sus hijos?

Una Voce Salta informa la transmisión dominical de la Santa Misa Tradicional

 



Compartimos con nuestros lectores la siguiente información brindada por la filial de Una Voce Salta:

Todos los domingos a las 10:00 (hora de Argentina) se transmite en vivo la Santa Misa según el Rito Romano Tradicional (Misa Tridentina) a través de la cuenta de Instagram:

Enlace de transmisión:
https://www.instagram.com/militia.crucis

Esta transmisión ofrece a los fieles la posibilidad de unirse espiritualmente al Santo Sacrificio del Altar, en comunión con la Tradición de la Iglesia y con el debido recogimiento.

Contra el adoctrinamiento sionista en las escuelas públicas

 



Contra el adoctrinamiento disfrazado: lo que realmente hay detrás de los “talleres contra el antisemitismo”

Una reciente actividad impulsada por el Centro de Estudios Sociales de la DAIA en la Escuela de Educación Media N.º 2 DE 20, con la venia del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, vuelve a poner en evidencia una peligrosa forma de adoctrinamiento ideológico en las aulas argentinas. Bajo el rótulo de "taller sobre antisemitismo y diversidad", se disfraza una intervención que poco tiene de educativa y mucho de propaganda sionista encubierta.


La manipulación del lenguaje como arma

Uno de los puntos centrales de esta maniobra es el uso deliberadamente confuso del término antisemitismo. Aunque lingüísticamente los pueblos semitas incluyen tanto a judíos como a árabes, el discurso oficial —y el que la DAIA busca imponer en la mente de los estudiantes— reduce este término exclusivamente al pueblo judío, y aún más específicamente, a quienes adhieren al proyecto político sionista. Así, toda crítica legítima al sionismo o al accionar del Estado de Israel es automáticamente tachada de “antisemita”, deslegitimando cualquier forma de disenso.


El Estado se pliega al lobby

Resulta especialmente grave que esta actividad cuente con el respaldo del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, lo cual implica una inadmisible intromisión del Poder Judicial en cuestiones ideológicas y educativas. ¿Desde cuándo una fiscalía debe promover visiones políticas particulares en las escuelas? El acuerdo firmado con la DAIA —una entidad de fuerte alineamiento sionista— representa una claudicación del Estado frente al poder de lobby. Se institucionaliza así una narrativa única, amordazando el pensamiento crítico bajo la apariencia de “conciencia” y “tolerancia”.


La DAIA no representa a todos los judíos

Cabe recordar que la DAIA ha sido objeto de fuertes denuncias públicas, como las realizadas por Esmeralda Mitre, quien la acusó de extorsión y acoso sexual, además de haber puesto en cuestión su autoproclamada representatividad de la comunidad judía. Muchos judíos —en Argentina— no se sienten identificados con su agenda ni con su connivencia con el sionismo político. La DAIA representa intereses concretos, no verdades universales ni a la totalidad del pueblo hebreo.


Adoctrinamiento psicológico

Lo que ocurrió en esa escuela pública porteña es, en los hechos, una forma de manipulación mental dirigida a jóvenes. El aula se convierte en un espacio donde no se enseña a pensar, sino a repetir eslóganes y asumir culpas colectivas por hechos históricos y geopolíticos complejos. La educación cede ante el activismo. No se trata de formar ciudadanos informados, sino de fabricar sujetos dóciles a una determinada agenda ideológica sionista.


¿Dónde queda la verdadera educación?

Si verdaderamente se quisiera promover la paz y la convivencia, se abordaría la temática con una pluralidad de voces, con rigor histórico, sin parcialidad. Pero no es eso lo que se está haciendo. Se adoctrina. Se lava el cerebro. Se impone miedo moral al disenso.

Es urgente que como sociedad recuperemos el sentido de lo que es educar: buscar la verdad, formar en el juicio crítico, respetar la libertad interior del alumno. Y que pongamos freno a la utilización de la escuela pública como herramienta de penetración ideológica por parte de lobbies poderosos que nada tienen que ver con el bien común.

viernes, 27 de junio de 2025

Litaniae Sacratissimi Cordis Iesu

 



Kyrie, eleison.

Christe, eleison.

Kyrie, eleison.

Christe, audi nos.

Christe, exaudi nos.


Pater de caelis, Deus,

miserere nobis.

Fili, Redemptor mundi, Deus,

miserere nobis.

Spiritus Sancte, Deus,

miserere nobis.

Sancta Trinitas, unus Deus,

miserere nobis.


Cor Iesu, Filii Patris aeterni,

Cor Iesu, in sinu Virginis Matris a Spiritu Sancto formatum,

Cor Iesu, Verbo Dei substantialiter unitum,

Cor Iesu, maiestatis infinitae,

Cor Iesu, templum Dei sanctum,

Cor Iesu, tabernaculum Altissimi,

Cor Iesu, domus Dei et porta caeli,

Cor Iesu, fornax ardens caritatis,

Cor Iesu, sanctuarium iustitiae et caritatis,

Cor Iesu, bonitate et amore plenum,

Cor Iesu, virtutum omnium abyssus,

Cor Iesu, omni laude dignissimum,

Cor Iesu, rex et centrum omnium cordium,

Cor Iesu, in quo sunt omnes thesauri sapientiae et scientiae,

Cor Iesu, in quo habitat omnis plenitudo divinitatis,

Cor Iesu, in quo Pater sibi bene complacuit,

Cor Iesu, de cuius plenitudine omnes nos accepimus,

Cor Iesu, desiderium collium aeternorum,

Cor Iesu, patiens et multae misericordiae,

Cor Iesu, dives in omnes qui invocant te,

Cor Iesu, fons vitae et sanctitatis,

Cor Iesu, propitiatio pro peccatis nostris,

Cor Iesu, opprobriis saturatum,

Cor Iesu, attritum propter iniquitates nostras,

Cor Iesu, usque ad mortem obediens factum,

Cor Iesu, lancea perforatum,

Cor Iesu, fons omnis consolationis,

Cor Iesu, vita et resurrectio nostra,

Cor Iesu, pax et reconciliatio nostra,

Cor Iesu, hostia pro peccatoribus,

Cor Iesu, salus in te sperantium,

Cor Iesu, spes in te morientium,

Cor Iesu, deliciae Sanctorum omnium,


Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,

parce nobis, Domine.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,

exaudi nos, Domine.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,

miserere nobis.


Cor Iesu, mitis et humile corde,

fac cor nostrum secundum Cor tuum.


OREMUS

℣. Omnípotens sempitérne Deus,

réspice in Cor dilécti Fílii tui, et in laudes et satisfactiónes, quas in nómine peccatórum tibi persólvit: placátus, indúlge cleménter peténtibus misericórdiam tuam, per eúndem Christum Dóminum nostrum.

℟. Amen.


miércoles, 25 de junio de 2025

Monseñor Héctor Aguer: La pobreza infantil





"El despojo económico es obra de un gobierno libertario"


Un reciente informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, indica que la pobreza infantil alcanzó su nivel más alto desde la crisis del 2001- 2002, con un pico de 67, 3 por ciento, en el primer semestre de 2024, es decir que supera el 50 por ciento. Hay notorias diferencias territoriales; mientras en la ciudad de Buenos Aires es del 27 por ciento, en Concordia (Entre Ríos) asciende al 75 por ciento, la cifra más alta del país. “Este deterioro se produjo en un contexto de crisis macroeconómica profunda, marcada por la aceleración inflacionaria y la caída del poder adquisitivo de los ingresos laborales”, precisó el informe; los ingresos de los hogares pobres quedaron un 42, 6 por ciento debajo de la Canasta Básica Total. La pobreza infantil se mantiene más de veinte puntos porcentuales por encima de la que afecta a los adultos, cuya incidencia es del 32, 8 por ciento. Se intensifican asimetrías regionales: los aglomerados con pobreza estructural más alta o menor dinamismo económico (en regiones del Noroeste o Noreste del país, principalmente) son los que más sufren y menos capacidad muestran para recomponerse frente a la crisis.

La pobreza no es una infamia, aunque sus límites con la indigencia no estén muy claros. Siempre hay un culpable: los padres (haber nacido de padres pobres), la falta de un trabajo adecuado para vivir más dignamente, la historia reciente, el gobierno y su plan económico. ¿Cómo es posible que la Argentina sea un país pobre? Su tierra es de las más feraces: llanuras aptísimas para el trigo, el maíz, el lino, etc.; montañas que ocultan metales, entre ellos, oro y plata; ríos caudalosos que no son precisamente ámbito de mojarritas, sino de peces deslumbrantes, y un mar amplísimo, en el que se puede pescar incansablemente porque nunca abandonará su riqueza. No seremos injustos si afirmamos que la culpa es de los políticos. Los políticos no son extranjeros, aunque muchos sean hijos o nietos de inmigrantes.

En el orden cristiano la pobreza es una realidad muy amplia. No significa, simplemente, la carencia de dineros o de propiedades, sino que es un valor espiritual, por lo que se dice en el Evangelio: “Felices los pobres” (makarioi hoi ptōchoi). Así reza San Lucas (6, 20), pero San Mateo (5, 3) aclara “felices los pobres de espíritu” (hoi ptōchoi tō pneumati). Jesús, María y José son un modelo de pobreza: el Señor, el Verbo Encarnado, nació en un pesebre, porque “no había para ellos lugar en la posada”. De este ejemplo procede la tradición cristiana de la pobreza, que han vivido los santos, entre los cuales figuran reyes y reinas, y muchos grandes personajes. Pobreza, castidad y obediencia constituyen los tres votos religiosos, incluidos en las diversas reglas.

Desde esta perspectiva habría que considerar la pobreza infantil, aunque el Observatorio de la Deuda Social de la UCA aporta razones válidas del despojo económico, que es obra de un gobierno “libertario”, es decir, criatura resucitada del liberalismo. Se trata, en ese caso, de injusticia. Ésta es un mal, de modo que justo al igual que pobre es un altísimo valor.

Podríamos pensar que la pobreza del Niño Jesús era un inicio de la Redención, que se continuaría en la pobreza de la vida temporal de Jesús, y se consumaría en la pobreza de la Cruz.


 + Héctor Aguer

Arzobispo Emérito de La Plata.

Buenos Aires, miércoles 25 de junio de 2025.

lunes, 23 de junio de 2025

La infantilización de la fe católica: responsabilidad de los pastores

 



La crisis de doctrina, arte y música

Uno de los fenómenos más tristes y corrosivos que se observan en la vida de la Iglesia de hoy es la infantilización de la fe. No se trata aquí de la santa simplicidad de los pequeños del Evangelio, sino de una reducción sistemática del cristianismo a una religión emocional, superficial y estéticamente empobrecida. Esta deformación no ha surgido espontáneamente del pueblo fiel, sino que ha sido permitida, fomentada e incluso promovida por muchos pastores de la Iglesia, especialmente obispos, que han abandonado su deber de custodiar la fe, santificar a las almas y gobernar conforme a la Tradición.

En lugar de una doctrina sólida, alimentada por el magisterio perenne, la mayoría de los catequistas —muchas veces sin formación teológica— repiten frases simplonas y moralismos horizontales. Y esto ocurre con la anuencia, o incluso por indicación directa, de los obispos responsables de la formación catequética diocesana. Son ellos quienes han sustituido el catecismo de san Pío X o el de Trento, por manuales con dibujos y juegos, tratando a los fieles adultos como si fuesen incapaces de recibir alimento sólido (cf. Heb 5,12). El resultado es una generación que no conoce ni comprende los dogmas esenciales, y que confunde el Evangelio con una especie de psicología positiva.

Lo mismo ocurre con el arte sacro. Bajo la vigilancia —o el silencio culpable— de los obispos, los templos se han llenado de imágenes de estilo infantil, de figuras grotescamente deformadas o de representaciones irreverentes. El Sagrado Corazón de Jesús se pinta como una figura caricaturesca; la Virgen como una adolescente aniñada. Se ha dejado de transmitir el sentido del tremendum mysterium, de lo sagrado, de lo que inspira reverencia. Y esto, en muchos casos, con la aprobación expresa de las comisiones diocesanas de liturgia y arte, que deberían custodiar la tradición estética de la Iglesia.

Pero donde la degradación se vuelve más flagrante es en el campo de la música litúrgica. La mayoría de los obispos ha permitido —cuando no impulsado— que se abandone el canto gregoriano, la polifonía sacra y el repertorio tradicional, para dar lugar a cantos insulsos, sentimentales, de estructura casi pop. En lugar del Kyrie o del Sanctus, se entonan canciones con ritmo de fogón juvenil, que nada tienen de sacro ni de teológicamente edificante. Se ha roto así con el mandato expreso de san Pío X: “El canto gregoriano es el canto propio de la Iglesia romana” (Tra le sollecitudini, 1903), y con las indicaciones de todos los Papas hasta Benedicto XVI. ¿Cómo no ver en esto una negligencia grave de los sucesores de los Apóstoles?

La responsabilidad de los obispos es inmensa. Ellos son los principales pastores, los jueces supremos de la liturgia en sus diócesis, los garantes de la sana doctrina y de la vida sacramental. Cuando permiten que se reemplace la fe por emocionalismo, el arte por infantilismo y la música sacra por banalidad, están traicionando su mandato: “Praedica verbum, insta opportune importune, argue, obsecra, increpa in omni patientia et doctrina” (2 Tim 4,2).

No es el pueblo quien ha pedido esto: es el pueblo quien ha sido empobrecido por estas decisiones. Es el rebaño el que sufre la negligencia de sus pastores, y en muchos casos —siguiendo el ejemplo de santos como san Atanasio o monseñor Lefebvre— el que debe resistir, por fidelidad a la Tradición.

Es urgente que los obispos reconozcan su error, restauren lo que destruyeron y asuman con valentía su deber de enseñar, santificar y regir conforme al depósito recibido. De lo contrario, seguirán siendo responsables ante Dios del extravío de las almas.

Mons. Rossi príncipe de la Iglesia

 



Según refiere el sitio Infovaticana, el Cardenal Rossi, arzobispo de Córdoba, Argentina, ha dado detalles del cónclave. Tal vez inspirado en el tradicional humor cordobés, refirió sus experiencias de un modo singular.

Su primer recuerdo fue la falta de entretenimiento: “Te escaneaban todo, te sacaban el telefonito, la computadora… te quedabas mirando al techo sin saber qué hacer. No te queda otra que rezar o dormir”. Se ve que no podía revisar los estados de Instagram de sus seguidores. Sólo rezar (al menos) y dormir. ¡Tanto encierro por un trámite! Se ve que no hace retiros espirituales desde hace algún tiempo.

El nombre del nuevo papa. “Le preguntaron cómo se iba a llamar y dijo ‘Leo’. Nos miramos todos, como diciendo: ¿qué hacemos con este nombre?” Al eminente prelado no le gusta el nombre León. Está en su derecho. ¿Por qué no habría de manifestarlo públicamente? 

Naturalmente, no todos los cardenales estuvieron contentos con la elección, algo evidente pero tal vez inadecuado de mencionar en público conforme a los modos de la curia romana. Ya estamos hartos de tanta formalidad.

Aunque hay que reconocer su mayor logro humorístico. El descontento se notaba en algunos que tenían “… cara de indio al que le robaron la chicha”. 

 No faltó la referencia patrística con una cita atribuida por él a San Agustín (en realidad es de San Ambrosio de Milán) diciendo: “La Iglesia es santa y prostituta a la vez”. “Casta meretrix” es la expresión usada por este padre de la Iglesia quien bajo la forma de oxímoron define el poder de la Iglesia de santificar a los pecadores. No acertó ni en el sentido ni en el autor, pero estuvo cerca.

Muchos católicos sienten que su clero es modernista, progre, ideológico, herético, etc. Parece que el problema es más básico: es cutre e ignorante. Lo demás es la añadidura. O tal vez a la inversa, porque el orden de los factores…


Marcelo González

El Israel bíblico no es el Estado moderno de Israel

 



El verdadero Israel: Entre la promesa bíblica y el Estado moderno

A lo largo de los siglos, el nombre de Israel ha tenido un peso teológico profundo, inseparable del plan divino de salvación revelado en las Escrituras. Sin embargo, en tiempos recientes, se ha popularizado la idea de que el moderno Estado de Israel, surgido en 1948, es la continuación legítima y directa del Israel bíblico. Esta visión, impulsada por ideologías políticas y corrientes religiosas ajenas a la tradición, distorsiona gravemente la verdadera identidad del pueblo de Dios.

En las Sagradas Escrituras, Israel designa originalmente al pueblo elegido, formado por los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob, y llamado a ser portador de la promesa mesiánica. Sin embargo, esta elección no tenía un fin meramente étnico o territorial. Toda la historia sagrada del Antiguo Testamento conduce a un cumplimiento: la venida del Mesías, Jesucristo. Con Él se inaugura una nueva y definitiva etapa: la formación de un nuevo pueblo de Dios, ya no definido por la sangre, sino por la fe.

Este nuevo Israel es la Iglesia de Cristo. Así lo enseña San Pablo: “No todos los que descienden de Israel son Israel” (Rom. 9,6) y también: “Los que viven según la fe, esos son los hijos de Abraham” (Gal. 3,7). La elección divina permanece, pero ha sido asumida y consumada en una realidad espiritual que trasciende el linaje carnal. Desde Pentecostés, es en la comunidad de los que creen en Cristo donde habita la plenitud de las promesas divinas.

Por eso, el antiguo pueblo fue figura y preparación. La verdadera descendencia de Abraham no está determinada por genealogías, sino por la unión con el Mesías. La Iglesia de Cristo es ahora el pueblo santo, extendido entre todas las naciones, convocado no a poseer una tierra material, sino a heredar el Reino eterno.

En este contexto, el moderno Estado de Israel no puede ni debe ser identificado con el Israel bíblico. Se trata de una entidad política, con objetivos y fundamentos que responden a criterios históricos, nacionalistas y muchas veces incluso seculares. No es una continuidad del Israel espiritual de las Escrituras, ni representa el cumplimiento de las promesas hechas por Dios a los patriarcas.

Confundir ambos planos —el teológico y el geopolítico— no solo es un error conceptual, sino también un obstáculo para la comprensión del verdadero plan divino. Las promesas de Dios no se realizan en proyectos humanos, por muy legítimos que sean en su orden político, sino en la obra que Él mismo ha fundado por medio de su Hijo: la Iglesia de Cristo.

Afirmar, por tanto, que el actual Estado de Israel es la expresión del pueblo elegido, es desconocer que la elección de Dios ha sido llevada a su plenitud en Cristo, y que la verdadera Jerusalén es la que viene del cielo, la que se construye con piedras vivas, no con muros ni fronteras.

La Iglesia de Cristo, extendida entre los pueblos y unida por la fe y los sacramentos, es el nuevo Israel, peregrino en este mundo, pero llamado a la gloria. Es ella quien porta ahora la bendición prometida a Abraham: “En tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra” (Gén. 22,18). Esa descendencia es Cristo, y quienes están en Él son los herederos verdaderos.


Dos visiones sobre la Eucaristía: León XIV y el Cardenal Bokalic

 

León XIV y el Cardenal Bokalic


Dos visiones sobre la Eucaristía: León XIV y el Cardenal Bokalic

Con ocasión de la solemnidad del Corpus Christi, dos mensajes pronunciados recientemente ilustran con fuerza el contraste entre una visión plenamente católica de la Eucaristía y otra impregnada de los reduccionismos típicos del pensamiento moderno. Por un lado, el Papa León XIV —en su homilía pronunciada en Roma— reafirma con claridad y profundidad la doctrina perenne del Sacramento del Altar. Por el otro, el cardenal Bokalic, desde Santiago del Estero, ofrece una interpretación donde la dimensión sacrificial y adoradora de la Eucaristía se ve reemplazada por una ética horizontalista centrada en la solidaridad.

León XIV: fidelidad al Misterio de la fe

El Santo Padre ha proclamado, sin ambigüedades, que la Eucaristía es el “sacrificio supremo del amor”. No se trata de un simple símbolo ni de un gesto de comunión fraterna, sino del acto redentor de Cristo, renovado sacramentalmente sobre el altar. León XIV, siguiendo la estela de los Papas que defendieron la fe eucarística —como san Pío X y Pío XII— no teme hablar de adoración, de entrega, de misterio, ni de unidad del Cuerpo Místico a partir del Cuerpo real de Cristo.

Como san Agustín, a quien cita en su enseñanza, recuerda que de muchos granos se forma un solo pan, y que ese pan es Cristo. La procesión eucarística, subraya, es una manifestación pública de esta fe, y no un mero acto folklórico o social. Es un acto de adoración, de confesión de fe en la presencia real del Señor: “Hoc est enim Corpus meum”.

Bokalic: la Eucaristía reducida a solidaridad

En cambio, el cardenal Bokalic ofrece un mensaje centrado casi exclusivamente en la solidaridad humana. Habla de compartir, de preocuparse por los pobres, de dar de comer... Pero omite toda referencia explícita al sacrificio de la Cruz, a la presencia real de Cristo bajo las especies eucarísticas, y al deber de adorarlo con reverencia.

Más aún, sostiene que la Eucaristía es “el pan necesario para ayudarnos mutuamente”, como si su esencia estuviera en el gesto fraterno más que en el don divino. Presenta a Cristo como “solidario”, pero este término, aunque no sea erróneo en sí mismo, empobrece profundamente la riqueza sobrenatural de la caritas cristiana. La solidaridad es una virtud social, natural, incluso secularizable; la caridad, en cambio, es una virtud teologal que une al alma con Dios. Decir que Cristo es solidario, sin más, es reducir su divina caridad a una categoría sociológica.

La distancia es doctrinal y pastoral

La diferencia entre ambos mensajes no es simplemente de estilo o de tono: es teológica. León XIV se sitúa en la línea de la Tradición, de Trento, de los Santos y de los mártires del culto eucarístico. Bokalic, en cambio, repite lugares comunes de un cristianismo reducido a filantropía.

No negamos, por supuesto, que la Eucaristía tenga consecuencias sociales. El que adora a Cristo presente en el altar, debe también reconocerlo en el pobre. Pero quien sólo ve al pobre y olvida al Santísimo, ha dejado de creer en la Eucaristía como sacrificium laudis, como verdadero sacrificio propiciatorio. Ya lo advertía, incluso, Juan Pablo II: “Es necesario evitar que una comprensión unilateral del banquete eucarístico oculte su dimensión sacrificial” (Ecclesia de Eucharistia, n. 10).

En tiempos de confusión, la claridad del Papa León XIV brilla como un faro. Su mensaje no sólo reafirma la fe católica, sino que corrige, por contraste, los desvíos de quienes tienden a vaciar la liturgia de contenido sobrenatural. Que su ejemplo sirva de guía para los fieles deseosos de adorar a Cristo verdaderamente presente en la Eucaristía, no como símbolo de solidaridad, sino como el mismo Dios que se inmola por nuestra salvación.


jueves, 19 de junio de 2025

La hipertrofia del Papado

 



En la historia de la Iglesia, la figura del Sumo Pontífice ha sido siempre un misterio profundo y venerable: Vicarius Christi, siervo de los siervos de Dios (servus servorum Dei), roca firme sobre la cual Nuestro Señor edificó Su Iglesia. No obstante, como en todo lo humano susceptible de deformación por el orgullo o la ideología, esta función ha sufrido en los últimos siglos una mutación peligrosa que ha desdibujado su rostro auténtico: el del humilde custodio de la Tradición.

Desde la Reforma Gregoriana del siglo XI y, especialmente, desde el auge del ultramontanismo en los siglos XIX y XX, el Papado ha ido centralizando progresivamente todas las funciones y carismas eclesiales, hasta convertirse, en muchos aspectos, en un foco absorbente que oscurece el protagonismo de Cristo mismo. Este fenómeno, llamado con justicia “papolatría”, ha alcanzado grados insospechados en la era mediática, donde cada palabra, gesto o silencio del Papa adquiere un peso casi dogmático, ahogando el testimonio silencioso de la santidad, la liturgia perenne y la comunión católica verdadera.

El Papa ya no aparece como el guardián humilde de la fe recibida (traditio), sino como legislador supremo, iniciador de novedades, intérprete exclusivo de la revelación. Incluso los fieles más piadosos, acostumbrados a recibir lo que viene “desde arriba” como incuestionable, han olvidado que la autoridad papal está intrínsecamente subordinada al depositum fidei (depósito de la fe), y no por encima de él. Es una verdad olvidada que el Papa no puede contradecir la Tradición sin caer en abuso de poder, aunque hable “en nombre de la Iglesia”.

Este culto desordenado a la persona del Pontífice ha producido graves consecuencias:

  • El desdibujamiento de Cristo en la conciencia eclesial. En lugar de mirar al Cordero inmolado, muchos miran al Papa de turno, como si de él dependiera la verdad o el error.

  • La marginación de las Iglesias locales y de las tradiciones particulares, suplantadas por decretos universales que buscan uniformar en lugar de confirmar en la fe.

  • La obediencia jurídica, cada vez más desconectada de la caridad y de la verdad, que se convierte en criterio último de santidad.

  • El debilitamiento del sensus fidei del pueblo cristiano, reducido a espectadores de un drama vaticano que monopoliza el horizonte espiritual.

En este contexto, las palabras de San Juan Bautista resuenan como profecía y advertencia: Illum oportet crescere, me autem minui — “Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya” (Jn 3,30). He aquí el verdadero principio de toda autoridad eclesial: desaparecer para que Cristo brille, callar para que hable la Verdad, morir para que viva la Gracia.

Lo que necesitamos no es un nuevo paradigma de Pontificado, sino la recuperación del antiguo: el Papa como garante de la fe, no como su inventor; como centinela de la Tradición, no como su arquitecto. La Iglesia necesita obispos que enseñen, no funcionarios; pastores que apacienten, no burócratas que administren; sucesores de Pedro que lloren sus pecados y confiesen su amor a Cristo con temor y temblor.

Es hora de que el Papado se libere de sí mismo para volver a ser lo que fue: un signo humilde de unidad, no una figura mesiánica. Que se despoje del aura mediática, de la centralidad ideológica y de la ambición de novedad. Que vuelva a ser Pedro arrodillado, no César entronizado. Sólo entonces podrá ser verdaderamente el siervo del Cordero y no su eclipse.


El contenido de este escrito ha tomado como fuente de inspiración el siguiente artículo: https://elwanderer.com/2025/06/19/entrevista/

Celebramos el día de la bandera argentina


Padre Luis Moises Jardin Lahetjuzan

20 DE JUNIO

No fueron los colores del cielo y la nieve de las montañas los que inspiraron al General Belgrano para los de la bandera. Esa mentira de los unitarios extranjerizantes , de liberales ganapanes obsecuentes del poder de turno , de oportunistas ávidos de fama y dinero , atenta gravemente contra la esencia de la Patria. 

El general Belgrano era un patriota católico , culto , devoto de la Virgen Santísima . Eligio para el símbolo nacional los colores del manto de la Virgen. Así , fueron  militares de honor, católicos devotos, de rezar y enseñar a la tropa el rezo diario del Santo Rosario los que fundaron la Patria.

No fue ningún partido político , ni una reunión de liberales vendepatria , ni unos amanerados deslumbrados por la sanguinaria , atea , revolución francesa, o los pérfidos ingleses , o los saqueadores del norte . Fueron los hombres de ejercito con jefes ejemplares : Artigas , San Martin, Belgrano , Güemes ,  conductores que reafirmaron el derecho a la independencia ante la abdicación del rey de España y su heredero , y las juntas masónicas obedientes a Napoleón. 

Fueron hombre del ejercito los que con inmensos sacrificios midieron con su sangre el sentido tradicional y físico de la Patria. 

Hoy es urgente, vital para la nación , que el ejercito vuelva plenamente al ideal sanmartiniano y a su excelente código. Los jefes sobre todo deben hacerlo , tanto para establecer y cumplir los reglamentos y la justicia militar , para no ser instrumento de los  partidos o los gobiernos de turno que pretendan usarlos para sus intereses , ajenos al interés de la Patria.

En este sentido vemos que el actual presidente ha subordinado a su propio interés a la nación , comprometiendo al país en un conflicto ajeno al interés nacional , cuyas consecuencias son imprevisibles , como si lo mas importante para la nación fuese una etnia extranjera , que no acata leyes ni convenios del derecho internacional.

Somos católicos. No de otra religión. Pidamos a la Virgen Santísima , destructora de todas las herejías , que guarde a Nuestra Patria , ilumine a nuestro ejercito , y conduzca a nuestras fuerzas armadas a custodiar y defender la nación , porque esa es su misión. También roguemos por un jefe que conduzca la nación al destino que Cristo Nuestro Señor quiere y desea.

Nuestros héroes eran devotos del Santo Rosario , sigamos su ejemplo.


Padre Luis Moises Jardin Lahetjuzan
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Neuquén: celebración ecuménica absurda y contraria a la fe católica

 


El pasado jueves 19 de junio, en el Hogar de Ancianos Hermanitas de los Pobres de la ciudad de Neuquén, se llevó a cabo una “celebración ecuménica” con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. A esta bizarra manifestación asistieron, entre otros, el obispo local monseñor Fernando Croxatto, pastores protestantes y funcionarios municipales. Encendieron velas, compartieron cantos y hasta recordaron el bautismo común, bajo el lema «Vosotros sois la luz del mundo».

Más allá del tono amable y sentimental del encuentro, lo cierto es que este tipo de eventos representa una grave contradicción con la doctrina católica, que enseña con claridad que no hay verdadera unidad cristiana fuera de la unidad en la Iglesia Católica, Una, Santa, Católica y Apostólica, fundada por Nuestro Señor Jesucristo.

Este tipo de reuniones han sido repetidamente condenadas por el magisterio de la Iglesia. La encíclica Mortalium Animos (1928), del Papa Pío XI, advierte con firmeza contra los peligros del falso ecumenismo:

“No puede haber verdadera unión entre los cristianos sino en la única y verdadera Iglesia de Cristo; no es lícito promover esta unión sino promoviendo el retorno de los disidentes a la única verdadera Iglesia.”

Pío XI califica estas iniciativas como engañosas y peligrosas, pues colocan a la verdadera religión al mismo nivel que los errores, como si todos fueran caminos igualmente válidos hacia Dios. ¿Cómo puede un sucesor de los apóstoles —como lo es un obispo católico— participar de una liturgia improvisada junto a herejes que niegan dogmas fundamentales como el sacrificio de la Misa, la presencia real de Cristo en la Eucaristía, o el primado del Romano Pontífice?

La luz que estos prelados encienden junto a los herejes no es otra cosa que un símbolo vacío, carente de gracia, porque la verdadera luz del mundo es Cristo, pero Cristo íntegramente confesado y adorado en la fe católica, no en una mezcla confusa de doctrinas contradictorias. San Agustín lo dijo claramente: “Errar es humano, pero perseverar en el error es diabólico.”

Estos gestos no promueven la unidad, sino que fortalecen la indiferencia religiosa, el relativismo doctrinal y la disolución de la fe. La caridad no consiste en compartir símbolos huecos, sino en decir la verdad con claridad, y amar al prójimo lo suficiente como para invitarlo a salir del error y entrar en la verdadera Iglesia de Cristo.

La unidad de los cristianos no se construye con velitas y canciones, sino con la conversión y el retorno a la fe católica íntegra. Todo lo demás es humo.

León XIV elogia la música polifónica

 




𝐋𝐞𝐨́𝐧 𝐗𝐈𝐕 𝐞𝐥𝐨𝐠𝐢𝐚 𝐥𝐚 𝐦𝐮́𝐬𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐏𝐚𝐥𝐞𝐬𝐭𝐫𝐢𝐧𝐚 𝐲 𝐥𝐚 𝐩𝐨𝐥𝐢𝐟𝐨𝐧𝐢́𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 “𝐮𝐧𝐚 𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚 𝐦𝐮𝐬𝐢𝐜𝐚𝐥 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐚𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐝𝐨, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐲 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐜𝐫𝐢𝐬𝐭𝐢𝐚𝐧𝐚” 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝟓𝟎𝟎.º 𝐚𝐧𝐢𝐯𝐞𝐫𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨.

Papa León XIV sobre la Polifonía Sagrada:
«La polifonía, además, es una forma musical cargada de sentido, tanto para la oración como para la vida cristiana. En primer lugar, está inspirada en el Texto Sagrado, al que busca “revestir de una melodía apropiada” (Inter sollicitudines, 1), para que pueda llegar mejor “a la inteligencia de los fieles” (ibíd.). Además, logra este objetivo confiando las palabras a varias voces, cada una de las cuales las repite de manera propia y original, con movimientos melódicos y armónicos variados y complementarios. Finalmente, armoniza todo gracias a la habilidad con la que el compositor desarrolla e intercala las melodías, respetando las reglas del contrapunto, haciéndolas resonar entre sí, creando incluso disonancias que luego encuentran su resolución en nuevos acordes.
El efecto de esta unidad dinámica en la diversidad —metáfora de nuestro camino común de fe bajo la guía del Espíritu Santo— es ayudar al oyente a entrar cada vez más profundamente en el misterio expresado por las palabras, respondiendo, cuando corresponde, con responsorios o in alternatim.
Precisamente gracias a esta riqueza de forma y contenido, la tradición polifónica romana, además de habernos dejado un inmenso patrimonio de arte y espiritualidad, sigue siendo aún hoy, en el ámbito musical, un punto de referencia al que mirar —aunque con las adaptaciones necesarias— en la composición sagrada y litúrgica, para que mediante el canto “los fieles participen plena, consciente y activamente en la liturgia” (Sacrosanctum Concilium, 14), con profundo compromiso de la voz, la mente y el corazón. De todo ello, la Missa Papae Marcelli, en su género, es un ejemplo por excelencia, como también lo es el precioso repertorio de composiciones que nos legó el inolvidable Cardenal Domenico Bartolucci, insigne compositor y director del Coro de la Capilla Sixtina durante casi cincuenta años».



miércoles, 18 de junio de 2025

Exposición "Malvinas – Itinerario" en el Museo Malvinas


El próximo sábado 21 de junio a las 14 h se inaugura la exposición temporaria "Malvinas – Itinerario" en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, ubicado en Santiago de Calzadilla 1301, Núñez, CABA.

La muestra reúne a diversos artistas —María Belén, Sonia Falduto, Horacio Frende, Guillermo Gigante, Marcelo Gurruchaga, Alex Macipe, Erica Mohs, María Beatriz Roble, María Alicia Sallaberry y Fabio Saltarelli— quienes nos invitan a redescubrir las Islas Malvinas a través de sus paisajes, colores y fauna.

La fotografía que ilustra la exposición es obra de Marcelo Gurruchaga.


Curaduría a cargo de Olga Correa.

Inauguración con recorrido guiado:

🗓️ Sábado 21 de junio
🕑 De 14 a 16 h
🎟️ Entrada libre y gratuita

🕘 La muestra podrá visitarse de jueves a domingo, de 11 a 18 h.


Un evento cultural para reencontrarse con la belleza y la memoria de nuestras Islas Malvinas. 🇦🇷

Adrián Suar: artífice de una guerra cultural contra la fe católica

 



Desde hace más de dos décadas, Adrián Suar, nacido Adrián Kirzner Schwartz, judío de origen, dirige los contenidos de Canal 13 y comanda la productora Pol-Ka, una de las mayores fábricas de ideología anticristiana en la televisión argentina. A través de un aparente entretenimiento masivo, ha desplegado una estrategia cultural que bien puede describirse como una guerra sutil pero constante contra la fe católica, su moral, sus símbolos y sus instituciones.

No se trata de una opinión ni de una teoría conspirativa. Basta revisar sus producciones para ver la burla sistemática de lo sagrado, la ridiculización del sacerdocio, la sexualización de la familia, la glorificación del pecado y la constante exaltación de modelos de vida absolutamente opuestos al Evangelio. Lo que Suar ha hecho —y sigue haciendo— es usar los medios públicos para promover una agenda de deconstrucción religiosa y moral, especialmente dirigida contra la Iglesia que fundó Jesucristo.

Y lo más grave: lo hace desde una posición de poder cultural absoluto, con respaldo empresarial, mediático y político. Su identidad religiosa, ajena al cristianismo, no es incidental: es un dato clave que ayuda a entender la ajenidad y hasta el desprecio con que trata lo católico, reduciéndolo a elemento folclórico, obstáculo narrativo o simple chivo expiatorio. ¿Podría un productor católico en Israel o en medios judíos burlarse impunemente del judaísmo como Suar lo hace con el catolicismo? La respuesta es obvia.

Este ataque no es sólo suyo: su hijo, Tomás “Toto” Kirzner, sigue el mismo camino. En el canal de streaming Olga, protagonizó una parodia blasfema del pesebre viviente, deformando con sarcasmo uno de los misterios más sagrados del cristianismo. El repudio fue inmediato, pero la señal es clara: la irreverencia y la ofensa a Cristo se han convertido en moneda corriente en los medios “modernos”.

Esta dinastía mediática ha logrado que millones de hogares católicos sean adoctrinados a diario con una ideología completamente ajena a su fe. Y lo hacen sin resistencia, porque muchos fieles se han vuelto indiferentes o tibios. Pero ante esta realidad, los católicos que aman la Verdad deben alzar la voz.

Lo que hace Adrián Suar no es entretenimiento: es corrupción espiritual, es escarnio público de lo que tenemos por más santo, es un crimen cultural contra el alma católica del pueblo argentino. Y como tal, exige rechazo, denuncia y reparación. No podemos seguir financiando con nuestra atención y silencio estas ofensas a Nuestro Señor Jesucristo.

La Conferencia Episcopal Argentina invita oficialmente al Papa León XIV




El 18 de junio de 2025, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) hizo pública una carta de invitación oficial al Papa León XIV, expresando su deseo de recibirlo en visita pastoral. La misiva fue entregada en Roma por Mons. Daniel Fernández, obispo de Jujuy y vicepresidente segundo del episcopado, en el marco de su actual estancia en la Santa Sede.

En el texto, la CEA manifiesta su cercanía al Sumo Pontífice y el anhelo de todo el pueblo fiel argentino de ser confirmado en la fe por el Sucesor de Pedro. El gesto reviste especial importancia en este momento providencial de restauración de la Iglesia, iniciado con la elección del Papa León XIV, cuya firmeza doctrinal y litúrgica ha suscitado un renovado fervor entre los católicos tradicionales.

Aún no se ha anunciado una posible fecha para la visita, pero el solo envío de la invitación marca un signo de comunión y esperanza para los fieles de la Argentina.